Alcohol y Covid-19

5 octubre, 2020 | publicado por:Jesús Monsivais

Hace tiempo comentaba en círculo cercano la importancia del uso del cubre bocas y de que éste debe formar parte vital de la vestimenta de una persona; como el cinto en los pantalones de un caballero o la bolsa en una dama.

Pero el uso de este accesorio suele ser usado “a modo” es decir, más que un elemento para seguridad propia, muchos de los que lo llegan a usar, es más por obligación (pues no de llevarlo, no le permiten el acceso a ciertos lugares) que por su propia seguridad e higiene.

El pasado fin de semana circuló en medios locales que en un municipio de la localidad, oficiales de tránsito detuvieron, multaron y quitaron su vehículo a un conductor que se negó a retirar su cubrebocas en un operativo antialcohol, su argumento (que además de asegurar no haber ingerido alcohol) era que había discrepancias en lo que sugerían las autoridades para andar en la calle, pues ¿en qué casos si y en qué casos no uno debe retirarse el cubrebocas?

Un mes atrás conducía con la familia regreso a casa cuando me detuvo un oficial para validar que no hubiera ingerido alcohol, al margen del sospechosísimo del acto por parte del oficial y del tener que retirar mi cubrebocas para soplarle al oficial, me dejó ir luego de no detectar anomalías.

Además de la aparente inconstitucionalidad de los operativos antialcohol (según los expertos en leyes), las autoridades tanto municipales como estatales, deberán crear técnicas que aseguren y minimicen el riesgo de contagio, pues la metodología que ha sido difundida hasta hoy, sugiere que sus operativos son de alto riesgo y una posible fuente de contagio masiva. (Recordemos la duración del virus en superficies plásticas y ropa puede ser de hasta 9 días).  

Aunque aún estamos en alerta por la pandemia del Covid-19, arrancamos ya octubre y estamos a nada de empezar a pensar en posibles posadas y la nostalgia navideña, con ello tradicionalmente se dispara el alto consumo de alcohol y accidentes vehiculares por parte de conductores irresponsables.

Es verdad que las autoridades deberán renovar sus protocolos de vigilancia para conductores alcoholizados, pero también es verdad que estamos lejos de planear reuniones grupales sin las estrictas medidas de higiene.

La reflexión de siempre es no echar la culpa siempre al gobierno, en la mayoría de los casos somos nosotros mismos los responsables de nuestra seguridad y si usted quiere “chupar a gusto” y usar como pretexto que no se puede quitar su cubrebocas para disfrazar su estado de ebriedad, no se haga el digno y afronte las consecuencias de sus actos que en el menor de los casos puede ser sólo la sanción económica.

Por cierto, le recuerdo que no solo se trata de usar el cubrebocas como cubre barbillas, diadema o accesorio del celular; el uso correcto de este accesorio (hoy de superveniencia) debe abarcar su barbilla, su boca y su nariz. Hay muchos tutoriales en plataformas digitales que le pueden asesorar.    

Cuídese y cuídeme que un mundo sin mi carisma y brillo, es un mundo vacío ¡Hasta la próxima!

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