Candidaturas independientes

19 agosto, 2022 | publicado por:Óscar Tamez Rodríguez

Hace días se presentó el libro Candidaturasindependientes: ¿una meta imposible? El título lo dice todo, es materialmente imposible ser competitivo electoralmente en una contienda con las actuales reglas del juego.

En la obra, Christian Gossler Alanís y Darío Rosiles Flores narran lo que fue su aventura en los comicios del 2021 al pretender surgir como candidatos sin partido.

Lo hemos escrito en otros momentos, las candidaturas independientes nacieron muertas, los casos que se han concretado son más por la bendición de quien todo lo puede en política que por cumplir con las reglas.

Jaime Rodríguez en la gubernatura del 2015 fue aleccionador, se rompieron las leyes y todo se le permitió. Hizo campaña fuera de tiempo, no se le revisaron las firmas recabadas, se permitieron aportaciones privadas por sobre el tope permitido y por sobre lo permitido para cada ciudadano donante, además, se le amplió el tope de campaña a una semana de concluir la etapa de promoción.

Una sola de esas violaciones habría bastado para descarrilar su candidatura y sin embargo la autoridad electoral en turno le avaló todo, eso no es casualidad. Representaba la cereza en el pastel a las reformas del entonces presidente Peña quien promovía como su gran logro en la reforma político-electoral la apertura a las candidaturas independientes.

Revisemos otros casos y veremos que la historia se repite, existen factores sui géneris que facilitan el arribo de un candidato independiente a los espacios de gobierno.

En otro momento que analicé la reforma constitucional en 2014, señalaba lo inaccesibles que representan las candidaturas independientes para los ciudadanos “normales” en territorios con más de 10 mil electores.

Tal cual se encuentra la ley, considera a las candidaturas independientes como partidos de nueva creación, por consiguiente, ofrece los mismos recursos públicos que para un partido nuevo, claro, esos recursos se deben repartir entre todos los candidatos independientes lo cual pulveriza el limitado dinero público, agreguemos que los apoyos privados deben corresponder a un porcentaje de lo autorizado como dinero público, en consecuencia, imposible hacer una campaña ganadora en esas condiciones.

Las candidaturas independientes son posibles en municipios pequeños cuyas campañas se realizan por tierra, casa por casa y en donde la comunidad conoce a sus vecinos, por lo cual, los candidatos no se obligan a promociones mediáticas intensas ni a publicidad para darse a conocer, son campañas cara a cara y eso reduce ampliamente los costos.

Gossler surge desde la sociedad civil organizada y emprende su quijotesca lucha por lograr la ciudadanización de la gubernatura, fue un combate contra molinos de viento, sin embargo, en la obra que publica con edición de la UANL y editada por Ofelia Pérez-Sepúlveda, relata su experiencia complementada con algunas estrategias en apoyo a quienes se interesen por ser candidatos independientes.

El esfuerzo es mucho y debe la sociedad evaluar cuántos baluartes de la sociedad civil no partidizada pero sí politizada, se excluye del servicio público por causa de las mafias en los partidos políticos.

Un tema disruptivo las candidaturas independientes pues también es cierto que se pueden convertir en cajas de pandora donde surjan gobernantes con intereses de la delincuencia organizada o empresas con oscuros intereses.

Urge la participación ciudadana en asuntos de la cosa pública, apremia desterrar la dictadura de los partidos en materia de candidaturas a cargos públicos.

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