Coahuila e Hidalgo

3 noviembre, 2020 | publicado por:staff

Coahuila e Hidalgo tienen en común que ambos son gobernados por el PRI, ambos son de los pocos bastiones del tricolor donde no ha existido la alternancia y en los cuales se presume tienen operadores políticos de altura. En Coahuila, Moreira y el gobernador actual; en Hidalgo, el grupo de Osorio Chong.

Ayer se jugaron las elecciones pospuestas desde junio pasado, en Hidalgo contendieron por alcaldías y diputaciones locales, en Coahuila sólo diputaciones locales.

Los resultados son aplastantes, el PRI obtiene resultados como en sus mejores momentos, la aplanadora se llevó carro completo, como decían antaño.

Según datos oficiales del PREP de Coahuila, el tricolor se queda con las 16 diputaciones por mayoría relativa en la entidad; por su parte, el portal del Instituto Estatal Electoral de Hidalgo estuvo caído hasta la tarde del lunes cuando cerró esta columna ( HYPERLINK «http://www.ieehidalgo.org.mx/»http://www.ieehidalgo.org.mx). Los datos obtenidos son de gente quien compartió en redes sociales, pero igualmente el PRI gana todos los distritos locales de mayoría relativa.

La constante en ambas entidades es la baja participación ciudadana, los perdedores, como siempre sucede sean del partido que sean, justifican su derrota, ya hay una lista enorme de causales para el triunfo del PRI.

Según el PREP de Coahuila ( HYPERLINK «https://iec-prep.org.mx/»https://iec-prep.org.mx), participó sólo el 39.38% de electores, una votación muy baja que, según constatamos por diversas fuentes que no son las oficiales, en Hidalgo sucede lo mismo, mucha abstención en las urnas.

La abstención es normal en cualquier elección como las acontecidas. 

Algunos aseguran que la abstención beneficia al PRI, otros que compraron votos, unos más que la maquinaria funcionó y sólo votaron los acarreados, en lo personal creo son declaraciones surgidas desde la herida, mi abuela Juana diría: «habladas de ardidos».

Las elecciones se ganan con votos, no es culpa del PRI que la pandemia y las decisiones de la 4T pospusieran las elecciones, tampoco es culpa del otrora partidazo que la maquinaria de Morena y sus servidores de la nación no hubieran operado como se debe, menos culpa es que los de otros partidos y candidatos sean más precavidos con su salud o menos interesados en la política.

Es mentira que cuando se vota menos siempre gana el tricolor, en la elección presidencial de 2018 hubo una votación menor a la elección presidencial anterior entre otras; sin embargo, ganó Morena.

La pregunta es por qué ganó Morena en 2018 en ambas entidades con el actual presidente y el PRI se fue al sótano, ¿acaso hubo traiciones contra el fallido Meade?, ¿acaso hubo línea desde Los Pinos para que lo dejaran sólo en la contienda?

En Hidalgo, el PRI gana la mayoría de los municipios, según fuentes consultadas, 39 de los más de 70 municipios, contra 6 de Morena y 10 del PAN, el resto, otros partidos o alianzas.

En Coahuila, el partido oficial local, el del gobernador, saca el 49.31% del total de los 843,000 votos emitidos; es decir, 415,691 votos; por su parte, Morena obtiene 163,061 votos, para un 19.34% del total de la votación, lo que le ubica en un lejano segundo lugar.

Las elecciones de Hidalgo y Coahuila no son referentes para 2021, pero sí un ejercicio para elaborar discurso triunfalista de las oposiciones a Morena, un aliciente para saber que el partido oficial de la 4T no es invencible.

Sigue que los partidos de oposición entiendan que unidos pueden vencer al gigante populista y el mensaje para Morena es que el descalabro los obliga a apretar tuercas.

Morena no es de acero, también pierde.

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