Corrupción, espionaje y displicencia

29 octubre, 2021 | publicado por:Óscar Tamez Rodríguez

Con menos de un mes, el actual gobierno estatal encuentra en el anterior gobierno una estela de corrupción, espionaje, displicencia, y en una palabra, mal gobierno.

¿Qué le pasó a Jaime? ¿Cómo es posible que permitiera tales desórdenes al grado de resquebrajamiento institucional? ¿Dónde quedó el Jaime de la campaña electoral, el que “rumbó” (en términos campiranos) la silla del gobernador por estar maldita?

Me resisto a creer lo que está a ojos vistos, que el sexenio anterior fue un caos en casi todas las áreas.

El gobierno del “Bronco” fue de historieta en revista, peor que el antecesor, todo fue por llegar y nada más.

¿Para qué quiere llegar un político a gobernante si no va a gobernar? La pregunta presenta mucho fondo, qué movió a Jaime y su equipo a luchar con todo por ganar la gubernatura si al llegar se convirtieron en copia pirata de aquello que acusaron.

Gastó cientos (bueno, oficialmente fueron decenas) de millones de pesos en su campaña electoral. Sufrió muchas cosas y ¿luego?

Dirán los mal pensados que fue por las ganancias al margen de la legalidad. Lo que se lee en los medios podría confirmar que el interés de llegar al palacio de cantera rosa fue por mísero dinero. 

Siempre he creído que existen intereses superiores al monetario y esos son los que mueven a los políticos, pero descubro mi error.

El Horizonte da cuenta en su edición del miércoles 14, sobre “El Clan Coahuila” comandado por María de los Ángeles Errisúriz y sus colaboradores coahuilenses.

Rechazo llamarle “Clan de Coahuila” por la gran cantidad de coahuilenses amigos con quienes cuento y a quienes reconozco como gente de bien, de academia, profesionales prestigiados.

La señora Errisúriz es la manzana en descomposición de los vecinos, representa al grupo de Humberto Moreira y el hedor que permeó en su gobierno.

Es cierto que la exsecretaria de Educación en la entidad despachaba a distancia, siempre se negó a participar en eventos académicos a los cuales se le convocaba; sin duda, se debía a su incompetencia y poco conocimiento del sistema educativo.

Es en su gestión que la pandemia acabó con la vida de muchos maestros, pero también puso en terapia intensiva a las escuelas, edificios bajo la responsabilidad de María de los Ángeles.

Podemos concluir que Errisúriz es corrupta, lo es conforme a la nota de El Horizonte, por indolente con la educación, por incompetente con su función como secretaria de Educación y por incapaz para el cargo que desempeñó.

La corrupción de la secretaria de Educación se corona con el espionaje encontrado en otras dependencias de gobierno. ¿Por qué hacerlo público? Estoy convencido que es un mensaje a los espías.

Hablar de espionaje en un área como la responsable de las políticas públicas en medio ambiente, implica que había cámaras y micrófonos hasta debajo de las alfombras en palacio de cantera.

Espiar al sucesor es expresión de incompetencia, quien hizo bien su trabajo se va con la alegría del deber cumplido, no necesita espiar. Claro, siempre existe la posibilidad de enfermedades socioemocionales que motivan a espiar.

Quizá el espionaje responda al miedo por lo displicente del gobierno anterior, temor a que se descubran vicios vergonzantes, peor aún, espían para tener información de primera mano que les permita huir antes de pisar los separos.

Merecen una explicación los cientos de miles de nuevoleoneses que depositaron en las urnas la confianza en “El Bronco” aquel julio de 2015.

Quizá sea tiempo de exigir cuentas a los colaboradores del gobierno independiente; aquellos que no pasen la prueba, que paguen. 

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