COVID-19: ni lo veo ni lo oigo

16 abril, 2020 | publicado por:Oscar Tamez

Si en este momento hubiera que sintetizar en una frase la actuación del gobierno federal encabezado por el presidente López Obrador, utilizaría la

que se atribuye a Salinas de Gortari: «ni lo veo ni lo oigo».

Luego del desgaste en su imagen, el presidente informa que el domingo anunciaría las estrategias a implementar por el gobierno federal para apoyar a los mexicanos frente la crisis; llegó el domingo, los opinadores atentos y los empresarios frente al televisor esperando un rayo de esperanza que les permita salvar sus empresas.

El presidente apareció, habló, no dijo mucho, centró su mensaje en señalar que era su 5° informe de gobierno y no un mensaje por la contingencia, de nuevo, como ha sido la constante, ni vio ni oyó. El coronavirus y sus consecuencias le fueron secundarios.

De destacar: espero hasta el minuto 3 con 25 segundos para utilizar la palabra corrupción, tiempo récord; se le han de haber estado quemando las habas, como decía mi abuela Juana, se esperó hasta el minuto 42 con 36 segundos para hablar de los conservadores y el modelo neoliberal que son como pinky y cerebro quienes quieren destruir al mundo.

Fue un informe en su formato para estructurarlo, no se habló del coronavirus como el eje central ni se concentró en las acciones para enfrentarlo en sus alocuciones.

Si se debe encontrar el aporte contra la pandemia, hay que señalar a los 8 millones de adultos mayores a quienes se les adelantaron 4 meses de la pensión que reciben, muy buen apoyo a los más necesitados y vulnerables, lo único por recordar es que, de esos 8 millones, no todos son pobres ni se afectan o benefician en extremo por la pensión, por lo cual, la cifra de verdaderos beneficiados es menor.

Habló de crear 2 millones de nuevos empleos, de anunciar inversiones en el sector energético, un mensaje que recuerda al cuento infantil de Juan y el lobo ante lo fantástico del anuncio.

El COVID-19 es una pandemia que afecta la salud y la economía de las personas, familias, gobiernos y empresas; de eso se esperaría escucharle. Respecto a la atención a la salud, debemos reconocer que haber parado escuelas desde hace 2 semanas, detener a la burocracia en su mayoría, apoyó a disminuir el contagio interno en el país.

El problema en materia de salud, pareciera contenido en estos momentos, atendido conjuntamente por los tres órdenes de gobierno de la mejor manera, al menos en Nuevo León.

En materia de economía, donde empieza a causar víctimas la otra fase de la pandemia, de eso, el presidente dijo poco.

Bien por los viejitos y discapacitados quienes recibieron por adelantado su apoyo mensual, pero ¿y, lo demás?

La mitad de los mexicanos viven de la informalidad, son quienes si no comen si no trabajan o son mínimos sus ahorros; la otra mitad, en un 45%, aproximadamente, vive de un empleo en el sector productivo privado, es decir, no son servidores públicos; para ellos, su salario depende de que la empresa pueda facturar sus productos o servicios y luego cobrar esas facturas.

El apoyo a la economía pasa por apretarse el cinturón el gobierno federal, congelar salarios, disminuir gastos en publicidad, viáticos y operación administrativa; aquí el presidente se anota un 100 ante la opinión pública.

También implica apoyos para las empresas quienes, al no vender, absorben el gasto operativo y administrativo de sus gestiones, un egreso al cual, no todas tienen la capacidad de absorber pues no son grandes consorcios, son empresas medianas quienes viven de darle vuelta al dinero.

Los apoyos deben incluir a las familias, a los trabajadores, al asalariado y al no asalariado; para estos, igual que a los empresarios, no hubo nada en el informe.

Se desperdició la oportunidad histórica del domingo. Se abandonó al estadista para compartir el 5° informe de gobierno donde al coronavirus ni lo ve ni lo oye.

La empresa México Elige me compartió su encuesta fechada al 5 de abril del 2020; la aceptación presidencial cayó a 43.6%, muy lejos del 70 y 80% que logró a febrero del 2019.

En el gabinete tampoco ven ni oyen encuestas, ahí explica por qué la inseguridad y la crisis económica fastidian a la mayoría de los mexicanos.

De seguir como va, el partido en el poder recibirá en las próximas elecciones un trato similar: ni los ven ni los oyen.

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