La 4T gobierna como conservador

28 junio, 2020 | publicado por:Oscar Tamez

El presidente y su equipo usan políticamente la historia, con frecuencia comparan momentos de la historia nacional, de las disputas entre conservadores y liberales, para referirse a su gobierno y la oposición al mismo.

Se autodefinen como liberales, lo cual es un contrasentido pues los gobiernos de izquierda no son liberales, en su caso son progresistas e igualitarios, pues comulgan con el socialismo más que con el libertarismo.

Grandes liberales de la historiografía nacional fueron Iturbide, Santa Anna, Juárez, Díaz, Madero, Carranza, Calles y Cárdenas; con excepción de Cárdenas, entre ellos la única diferencia fue la concepción de gobierno para el Estado mexicano.

Entre los liberales del Siglo XIX, la diferencia era concebir el gobierno como monarquía o república, ambos casos fueron constitucionalistas, pero los conservadores preferían el centralismo, pensaban un gobierno central férreo, impositivo, unidireccional, con estados sometidos, con jefes de entidad o gobernadores impuestos.

Los liberales conservadores imponían control en los poderes legislativo y judicial, los liberales republicanos eran federalistas, proponían estados soberanos, coordinados con la Federación en forma bidireccional y separación explícita de poderes.

El único presidente identificado como liberal quien no era liberal sino igualitarista fue Cárdenas, su visión socialista lo acercaba a la izquierda y lo alejaba del liberalismo.

Izquierda y liberalismo no son lo mismo, aunque el gobierno de la 4T, algunos liberales trasnochados y otros sin conocimiento de la teoría de las ideologías políticas así lo consideren.

El gobierno de la 4T se dice liberal como sinónimo de izquierda, pero no lo es, es igualitarista como concepto de socialismo y por ello se asemeja a un conservador pues los gobiernos socialistas son como las monarquías del Siglo XIX.

Un ejemplo de la visión socialista-conservadora del gobierno de la 4T que acaba con su mito de progresista y liberal republicano es el intento por colocar impuestos al uso de la tecnología generadora de energía solar, los paneles solares.

La 4T pretende poner impuestos a las familias y negocios quienes producen energía mediante paneles solares para su consumo personal.

Primero fueron las empresas generadoras de energía y ahora los consumidores y auto consumidores a quienes busca sancionar por librarse de la carga que representa la CFE para los mexicanos.

Santa Anna a mediados del Siglo XIX ordenó cobrar impuestos a los ciudadanos de acuerdo al número de puertas, ventanas, perros, caballos y carruajes.

Señala Héctor Strobel del Moral en su artículo Los impuestos a puertas, ventanas, perros, caballos y carros de Santa Anna, 1853-1855, que «el impuesto fue denominado ´contribución de luces exteriores´, pues lo que decía cobrar era el derecho a la luz solar y de farol que ingresaba a las casas», este aplicaba a puertas, balcones, ventanas y zaguanes.

La 4T copia a Santa Anna, quiere cobrar un impuesto al derecho a la luz solar, pero además imita las prácticas de gobiernos conservadores como el de Anastasio Bustamante y la etapa de la colonia donde se cobraba impuestos a los caballos.

Santa Anna cobraba un peso mensual por perro sin importar raza o tamaño, exceptuando los lazarillos, la 4T empezó por la luz solar.

La 4T quiere gravar los paneles sin importar si los usas para ahorrar en recibos, por protección al medio ambiente o porque la CFE no da el servicio donde se instalan, para la 4T todo se reduce a cobrar impuestos para financiar su proyecto de dádivas.

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