Militantes o influencer

4 enero, 2021 | publicado por:Oscar Tamez

Los partidos políticos son instituciones creadas para participar en democracia, su meta es presentar candidatos y ganar elecciones para gobernar con su visión ideológica.

Se presume que al estar identificados con una misma visión de país, los militantes de un partido, al ser gobierno, lo hacen con esos principios y valores, así por ejemplo, es difícil entender a un morenista pensando en provida o a un panista en despenalizar el aborto voluntario sin motivaciones médicas.

El triunfo de Morena en 2018 deriva del descrédito de los otros partidos, su poca o nula empatía con los ciudadanos, sobre todo, la pérdida de identidad ideológico-política.

Para AMLO, todos los partidos son de derecha, excepto Morena y asociados, peor aún, la gente le cree. Todo a causa del desdibujo de las concepciones ideológicas y sus actos como gobierno de espalda al gobernado.

Siempre se ha manejado el discurso respecto a que en democracia gana o debe ganar la mejor propuesta, eso poco o nada aplica en la realidad. Gana el que mejor campaña hace, quien representa a una marca sin desgaste político o porque los electores están hartos de quienes hoy gobiernan y trasladan su encono contra la marca política.

Luego de 2018, los partidos fuertes PAN, PRI y PRD quedaron en harapos, se predijo que PRI y PRD pueden hasta perder el registro en 2021, tomando en cuenta el rechazo de la población en México expresado en las encuestas.

Las elecciones intermedias de 2021, son diferentes a las presidenciales, en las entidades como Nuevo León, donde se juega la gubernatura, los partidos presentan una composición diferente al escenario nacional.

En Nuevo León, el PRI tiene posibilidades de competirle a Morena por la gubernatura, el PAN que es el partido de mayorías en la entidad, se desmorona por los intereses de grupo al interior y Samuel García con la marca MC parece ir en caída libre.

Según las encuestas, si hoy fueran las elecciones, sería una contienda de 2 (Morena vs. PRI) buscando el voto útil del panismo y Movimiento Ciudadano para un lado u otro.

Con esa fuerza de cada institución política no es suficiente para pensar que la candidata Clara Luz Flores o el candidato Adrián de la Garza tengan lo suficiente para ganar; les falta el complemento que son las y los candidatos a alcaldes y diputados.

En un mano a mano, la contienda sin duda es entre Clara y Adrián, pero ambos adolecen de algo similar, no hay militancia en sus partidos que sustente sus campañas.

En el PRI se presentaron las propuestas de precandidatas y precandidatos a diputados locales y algunas alcaldías metropolitanas; nada novedoso, bueno, sí, con la novedad que ahora se asemeja el tricolor al PT, llamado partido del trabajo y conocido mejor como el partido de la tele por buscar figuras del espectáculo para sus candidaturas.

Salvo algunos nombres de políticas y políticos de carrera y raigambre como Ricardo Canavati, hijo del exalcalde regio, Ivonne Álvarez, David de la Peña, Rosa Elia Morales, Héctor García y Elsa Escobedo; en muchos casos parece más un equipo de influencer o programa de televisión que planilla de candidatos.

El caso más extremo está en Fernando Lozano, Pato Zambrano, Ana González y Flor Veliz, quienes surgen de programas televisivos y sin identidad partidista alguna.

Adiós a la militancia, ¿Para qué militar en un partido si al final no hay espacio para los militantes sino para gente ya muy vista… en la tele?

¿Desprecia el PRI a su militancia?

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