Segunda vuelta o coalición (parte II)

8 febrero, 2022 | publicado por:Óscar Tamez Rodríguez

El pasado viernes publicamos la primera parte de “Segunda vuelta o coalición en “Política e Historia”. Faltó profundizar en cuál de ellas es mejor para la democracia mexicana y cuál beneficia a determinadas fuerzas políticas.

La ley vigente opera en favor de Morena, no porque se haya pensado así en 2014, sino porque en este momento es la fuerza política a vencer, según las encuestas tiene la mayor aceptación electoral, aunado al poder en el gobierno.

El PAN planteó la segunda vuelta. Entendamos por qué le resulta la mejor opción.

Entre las fuerzas opositoras a Morena, el PAN es la más votada, seguida por MC y al final el PRI, sin embargo, ninguna de ellas en forma aislada es competencia real para el partido hegemónico.

La evidencia del 2021 y lo dicho por el mismo presidente del PAN, dejan en claro que la mayoría de las gubernaturas en juego en el 2022; quedarán en manos de la 4T.

A pesar de su falta de competitividad, es difícil que los partidos de oposición se unifiquen para ser contendientes ganadores en el 2024; todos estarían dispuestos a salir coaligados siempre y cuando ellos pongan al candidato o candidata presidencial. Prefieren las derrotas individuales que un potencial triunfo parcial al estar unidos.

La segunda vuelta resolvería las vanidades; con la reforma de ley, sólo contendrían las dos primeras fuerzas luego de no alcanzar ninguna el 50% de las preferencias electorales en la primera vuelta. En ese supuesto, el PAN apuesta a que la final, final sería entre ellos y la coalición de izquierdas encabezada por Morena.

De esa forma, el resto de los partidos, entiéndase PRI, PRD y MC; se le sumarían por el principio de la refracción política con las izquierdas; así los otrora desunidos apoyarían al albiazul, demasiado fácil para ser cierto.

¿Cuáles son algunas consideraciones que podría no estar considerando el PAN al plantear la segunda vuelta?

En principio, el papel de los gobernadores quienes serían mayoría para Morena en el 2024 y su papel coaccionante en lo local, sin olvidar que algunos exgobernadores priistas derrotados en 2021 han dejado en tela de duda su lealtad partidista, lo que obliga a replantear el lado para el cual jugaría la dirigencia y los grupos de poder en el tricolor.

Para los mexicanos, la segunda vuelta es la peor opción, primero porque se establece un bipartidismo de facto en donde las ideologías y planteamientos de los partidos minoritarios quedarían de lado. Segundo porque hablaríamos de una nueva elección inmediatamente después de la elección constitucional en junio del 2024; un gasto oneroso para un país en crisis.

En la segunda vuelta no se garantiza la inclusión de los partidos minoritarios en el gobierno pues queda a la palabra de los políticos, con todo lo que eso significa en México.

Pareciera que a nivel nacional se avizora difícil una coalición de gobierno entre las fuerzas opositoras, más difícil aún, derrotar al partido hegemónico en tales condiciones.

La segunda vuelta no garantiza que los perdedores se unan al PAN contra Morena, en un país de política pragmática, las alianzas se dan con el mejor postor y no por ideologías o principios.

Por razones de economía, de respeto al pluripartidismo, por fatiga electoral y porque brinda certeza al momento de las contiendas electorales; la coalición de gobierno pareciera ser la mejor opción.

La segunda vuelta ha resuelto en otros países el asunto de ganar con mayorías, no así el problema de malos gobiernos. Es una apuesta onerosa y sus resultados no son garantía para los mexicanos.

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