Voto por voto

9 noviembre, 2020 | publicado por:Oscar Tamez

La democracia norteamericana nos recuerda que no existe «la democracia», sino «las democracias», diferentes estructuras donde las sociedades y los pueblos organizados en Estados, deciden su forma de gobierno y la manera de elegir a éste.

La democracia es una en el sentido estricto de la palabra; lo es al revisar las formas de gobierno, sólo uno incluye al pueblo en la toma de decisiones y en las acciones a realizar en bien de la sociedad donde se inserta.

Decimos que son muchas democracias cuando hablamos de la forma en que los Estados se organizan para elegir sus gobiernos y éstos rinden cuentas al soberano.

Erróneamente pensamos que todas las formas de elección son iguales. Existe diversidad: hay democracias directas e indirectas, las hay de mayoría o de representación proporcional, también las parlamentarias o las presidencialistas.

La mexicana es directa de representación proporcional y presidencialista. En nuestro país el voto de Slim cuenta igual que el suyo o el mío, significa que es directa; es de representación proporcional porque considera el triunfo de las mayorías con inclusión de las minorías; a diferencia de otras naciones donde el parlamento dispone de espacios en el gabinete del Poder Ejecutivo, en México, el presidente es unipersonal y con frecuencia ejerce metapoderes.

En nuestra democracia los partidos políticos deben postular candidatos a todos los cargos o a la mayoría, de no hacerlo quedan fuera, en otras democracias hay partidos que sólo compiten a cargos del Poder Legislativo porque representan a una minoría específica y desean llevar su voz al parlamento o congreso.

Las disertaciones previas sirven para entender la elección norteamericana, pues al compararla con la nuestra es poco comprensible, incluso, debo decir que la mexicana es más perfecta, plural y democrática que la de los vecinos del norte; esto no exime que en ambas haya corrupción, vicios, intento de desviar la voluntad popular y otras prácticas nefastas.

En EUA tienen días o quizá semanas votando, el martes pasado fue el gran día electoral pero su jornada, entendida como el momento de la votación es superior a un día, mientras en México se vota un domingo y nada más.

La democracia norteamericana es indirecta, los ciudadanos no elijen (en un estricto sentido de la palabra) al presidente, ellos votan y de su voto depende quien gana los llamados votos electorales.

Allá gana la mayoría y pierden los demás. Pareciera que la 4T quiere copiar el esquema de mayorías con exclusión a las minorías. Ellos pueden perder por un voto y todos los votos electorales son para el ganador, negando la democracia a miles o millones que prefirieron otra opción.

En México, el voto directo garantiza que gana el Poder Ejecutivo quien más votos obtiene, pero, la representación proporcional asegura que las minorías tengan voz y voto en el Congreso.

Biden, según reportes, es el presidente más votado en la historia democrática de EUA; sin embargo, no puede afirmar que ganó porque millones de votos quedan en cero al perder por un voto en una entidad, así todos los votos electorales van al ganador.

Lo que sí es constante en todas las democracias es que los antidemócratas existen y buscan con mañas, alcanzar un triunfo que no les corresponde por la decisión de los ciudadanos.

Trump pierde porque más de la mitad de los votantes le dijeron que no; sin embargo, aún puede ganar y con artimañas la posibilidad se incrementa.

Aprendamos del caso EUA porque estamos a meses de votar, blindemos la democracia de quienes no saben perder y pretenden imponerse por la vía del unilateralismo.

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