Xavier Mina en la Independencia

18 mayo, 2020 | publicado por:Oscar Tamez

El navarro de 28 años quien acompañó a fray Servando Teresa de Mier en su retorno a México (la Nueva España) entre 1816-1817, se convierte en el aliento que mantiene vigente la lucha de Independencia en el centro del país entre los meses de abril a noviembre de 1817; su participación no se mide en tiempo, sino en la calidad de sus aportes

Xavier Mina, a sus 18 años se suma a la resistencia española contra la invasión francesa que derroca a Carlos IV y toma preso a su sucesor Fernando VII. Realista, forma un grupo de idealistas como él quienes en la zona limítrofe entre Francia y España se convierten en la piedra del zapato invasor.

Su nombre no es Francisco Xavier Mina, aunque se utiliza frecuentemente con «J» su nombre era con «X»; el Francisco responde a uno de los errores de la historiografía nacional.

Al ejército de Mina se integra su tío Francisco Espoz, quien asume el liderazgo del ejército del joven navarro cuando el 29 de marzo de 1810, al visitar a la novia, es tomado prisionero por los franceses.

No existen documentos que expliquen el porqué de la confusión en el nombre, hay desinformados quienes le atribuyen el «Pancho» por San Francisco, el santo.

Este narrador, luego de investigar a fondo el personaje no he dado con una explicación racional, la más, es que en un periódico de época, en 1814; coloca el retrato que todos conocemos de él y le llama Francisco Xavier Mina, héroe de España quien enfrenta al rey Fernando VII al retorno de éste a la corona y desconocer la Constitución de Cádiz. Ésta para mí, es la fuente del gazapo en el nombre pues también se incluye la única imagen que de Xavier Mina se tiene.

Luego de escapar del rey y su patria a los cuales defendió, huye a Francia, donde anteriormente fue prisionero de Napoleón Bonaparte y quien estuvo a punto de condenarlo a muerte, salvo que la derrota del francés llegó oportuna con lo cual fue liberado Mina por el rey Luis XVIII de Francia.

En Bayona, territorio francés, es tomado preso a solicitud de Fernando VII, de ahí escapa con el infortunio de que Napoleón regresaba a cobrar afrentas, entre el peligro de no poder estar en España ni en Francia, huye y se embarca hacia Inglaterra; su personalidad ya estaba embriagada del pensamiento liberal y el constitucionalismo difundido por pensadores como Montesquieu, Rosseau y otros.

Inglaterra, cuna del movimiento liberal de las logias masónicas, acoge al joven de 24 o 25 años quien convive con grandes liberales, unos masones y otros masones sin mandil, pero todos convencidos que el absolutismo era nefasto para la vida con libertad, igualdad y fraternidad; conceptos acuñados en la revolución francesa y los cuales, casualmente, son los valores que identifican a los iniciados en la fraternidad de la escuadra y el compás.

En casa de Lord Holland, hispanista inglés, conoce y convive con otros como Teresa de Mier a quien acompaña al nuevo continente en la lucha libertaria. Mina tenía su propia batalla, la suya era por derrocar a Fernando VII y para ello, ayudar a la emancipación de la Nueva España, era un acierto, pues al liberar a América de España, se le cortaban los recursos al monarca, lo cual facilitaría su caída y el arribo del constitucionalismo liberal al poder político.

Los últimos 10 años de vida de Xavier Mina no se entienden sin su conversión al pensamiento liberal; no existen evidencias de que haya sido iniciado en alguna fraternidad masónica, sin embargo, no hay duda respecto a cuánto compartía la doctrina político-social de la masonería de época.

Parten de Liverpool en mayo de 1816 para apoyar a Morelos en su lucha libertaria, ni el Padre Mier, ni Mina sabían que había sido asesinado el primer diputado por Nuevo León -Morelos- por las fuerzas de Calleja, esto lo conocerán hasta su arribo a territorio de lo que hoy es Estados Unidos (EUA).

Mina sale de Europa sin conocer que Napoleón Bonaparte le respetaba a tal grado que le invitó a sumarse a sus ejércitos, quien quiso ejecutarlo, ahora lo quería a su lado.

En EUA, reciben nuevamente apoyo de la masonería, pero de esta historia hablaremos en la próxima entrega.

Cerramos con la petición a los alcaldes de Nuevo León para que corrijan el nombre de las calles «Mina», en casi todo municipio hay una con su nombre, pero dicen Francisco Javier, ya no hagan el Pancho, nunca fue Francisco, sólo Xavier Mina.

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